Su especialidad, pieza clave en todo el proceso sanitario, da respuesta a pacientes con enfermedades muy diversas que van desde alteraciones analíticas leves como anemias, neutropenias hasta neoplasias hematológicas como los linfomas, la leucemia y el mieloma múltiple. Estos últimos pacientes son “especialmente vulnerables” al coronavirus por el estado de inmunosupresión que presentan.

El Hospital San Juan de Dios de León ha incorporado a su cuadro médico al doctor Dambert Santiago Gallo Cavero, hematólogo formado en el Hospital Universitario Virgen del Rocío de Sevilla, centro de referencia en la comunidad de Andalucía y designado para el uso de la novedosa terapia CAR-T en el abordaje de algunas neoplasias hematológica.

Su especialidad, pieza clave en todo el proceso sanitario, da respuesta a pacientes con enfermedades muy diversas a la par que complejas. “Vemos desde alteraciones analíticas leves como discretas anemias, neutropenias o trombopenias a enfermedades oncológicas como los linfomas, la leucemia y el mieloma múltiple”, explica sin olvidar diversos trastornos de la coagulación como la hemofilia si como el seguimiento de pacientes embarazadas con alteraciones en el estudio de trombofilia, entre otras. 

La Hematología y Hemoterapia se ocupa de estudiar las enfermedades de la sangre y aglutina el doble lenguaje de la clínica y del laboratorio. Una característica que empujó a Dambert S. Gallo Cavero a decantarse por esta especialidad, tras cursar Medicina en la Universidad Nacional de Asunción (Paraguay), y que le lleva a defender la necesidad de ampliar a cinco años la duración formativa de los MIR.

Un hemograma completo -una prueba diagnóstica que mide las cifras de hematíes, leucocitos y plaquetas, entre otras- nos puede orientar hacia la posible causa de muchos signos y síntomas. No obstante, según indica el experto, muchas veces hacen falta estudios adicionales para saber cuál es la causa de la alteración analítica que presenta el paciente.

En este sentido, pueden indicarse un frotis de sangre periférica (estudiar por medio de la microcopia las células de la sangre) e incluso solicitar un estudio de la médula ósea -“la fábrica de la sangre”- (aspirado y biopsia), sin dejar pasar por alto ciertas exploraciones radiológicas como el TAC o el  PET-TAC para completar el estudio de diversas enfermedades hematológicas.

Al margen del amplio trabajo dentro del laboratorio, también forma parte del día a día de los hematólogos la medicina transfusional y la terapia celular. Con respecto a la primera, el especialista del Hospital San Juan de Dios de León llama a garantizar el relevo generacional para asegurar las reservas porque, a su juicio, “muchos jóvenes no son conscientes del bien preciado que es la sangre”.

Y al hablar de la segunda, uno de los puntales terapéuticos del siglo XXI, apuesta por potenciar la donación de cordón umbilical y a inscribirse al banco de donantes de médula ósea: “Estos dos gestos nos ayudan a salvar muchas vidas”. 

Los desafíos de la Covid-19

En cuanto a los desafíos planteados por la Covid-19, Dambert S. Gallo Cavero señala que a día de hoy seguimos aprendiendo sobre el impacto de la infección sobre la coagulación dado que se presentan dos escenarios opuestos: “En uno se ha observado que en ciertos pacientes graves se genera un estado de hipercoagulabilidad -con formación excesiva de trombos-. Sin embargo, otros pacientes han desarrollado un estado similar a la CID (consumo excesivo de los factores de la coagulación) que conlleva a hemorragias”. Esto demuestra lo complejo del manejo de estos pacientes en situaciones de gravedad.

Por otro lado, y en consonancia con la Sociedad Española de Hematología y Hemoterapia (SEHH), señala la eficacia de usar plasma de pacientes que han superado la enfermedad para tratar a personas infectadas por el coronavirus: “La presencia de anticuerpos anti-SARS-CoV-2 es una de las pocas herramientas que tenemos para dar respuesta a los casos más graves”.

Y todo ello sin olvidar que los pacientes con neoplasias hematológicas son “especialmente vulnerables” al coronavirus por el estado de inmunosupresión que presentan.  Unos retos que se unen a las metas a alcanzar por la especialidad en los próximos años:  mejorar la supervivencia de los pacientes con enfermedades hematológicas y la calidad de vida de los mismos.