A Abdullah, Mayar, Ranem y Ali la brecha digital les ha dejado descolgados este confinamiento. La única tableta de la que disponen no es suficiente para dar respuesta a sus necesidades formativas. Por eso, la Obra Social del Hospital San Juan de Dios de León ha lanzado una campaña de ‘crowdfunding’ para recaudar algo más de 4.200 euros para la compra de 20 ordenadores portátiles.

Para Abdullah un palo atado a la cuerda de la ventana se ha convertido en la improvisada caña de pescar que le conecta con la calle. A sus cinco años le ha tenido que echar imaginación al confinamiento para sobrellevar el paso de las horas.

En el marco del Día Mundial del Refugiado, que se celebra mañana día 20, su madre, Layla Alabd Alqader, confiesa que “ha sido muy difícil” para toda la familia gestionar la situación lejos de su casa, en Damasco (Siria), que tuvieron abandonar el 1 de febrero de 2014 debido a la guerra.

“Llegó un momento en el que los muertos a nuestro alrededor se contaban por centenares”, precisa su marido, Haloul Alhalould, sobre la realidad que les empujó a dejar atrás su país para adentrarse en Jordania, de donde se fueron el 19 de febrero de 2019 con destino León, una ciudad que les acogió con los brazos abiertos.

“El segundo mes del año siempre ha tenido mucho significado para nosotros”, explica un hombre de 36 años que solo sueña con dar “el mejor de los futuros” a sus hijos en un contexto de libertad que se ha visto frenada en estos meses por una pandemia que ha dejado en modo de espera su educación.

Y es que una única tableta prestada por el Hospital San Juan de Dios de León (https://hospitalsanjuandedios.es) y su Obra Social (https://obrasocialsanjuandedios.es) no es suficiente para dar respuesta a las necesidades formativas.

“Cuando llega el final del día siento que la cabeza me va a explotar por las peleas que tienen entre ellos”, asegura Layla. Sobre todo, Abdullah y Mayar, que tan solo le lleva un año.

Ranem (12 años) y Ali (10) son los mayores. Como sus hermanos, estudian en el Colegio Público Cervantes, pero el próximo curso tienen previsto iniciarlo en Anejas. Y, aunque han intentado seguir las clases virtuales y hacer las tareas, la brecha digital les ha dejado descolgados.

Su madre, que está haciendo prácticas de peluquería, trata de apuntar cada palabra nueva que escucha en un cuaderno con el objetivo de poder abrir en algún momento su propio salón. Lo necesita para avanzar.

En agosto cumplirán 18 meses en León y, a pesar del inestimable apoyo de Estefanía Amado, la profesora de español del Proyecto de Protección Internacional del Hospital San Juan de Dios de León, la barrera idiomática sigue siendo un problema.

El estrés ha disparado el colesterol de Haloul, que actualmente está matriculado en un curso de mozo de almacén. “También me ha causado una arritmia”, lamenta un refugiado al que le gustaría volver a trabajar como veterinario.

Ambos solo quieren que sus pequeños sean -algún día- más grandes de lo que han sido ellos. “Solo queremos que crezcan sanos, consigan la nacionalidad y lleguen a la universidad”, explica Haloul. “Ayudarles económicamente para que cumplan con todos sus sueños”, apostilla Layla.

El de Ali es ser astronauta y conocer el universo. “Es algo que deseo de corazón”, señala. La vocación de su hermana Ranem, también muy despierta, está en el ejercicio de la Medicina por aquello de “ayudar a los demás”.

Campaña de ‘crowdfunding’

Mientras tanto la Obra Social del centro médico leonés, que ha lanzado un ‘crowdfunding’ en la web Migranodearena (https://bit.ly/laeducacionsurefugio) para recaudar algo más de 4.200 euros para la compra de 20 ordenadores portátiles convertibles en tabletas, tratará de darles las herramientas.

El Proyecto de Protección Internacional del Hospital San Juan de Dios de León ha atendido en lo que va de año a 85 refugiados: 15 familias y 17 personas solas.

Una cifra que asciende a 446 personas si también se tiene en cuenta a Llar Sant Joan de Déu de Manresa y al Centro San Juan de Dios de Ciempozuelos.

Esta labor se realiza en el marco del Programa de Acogida y Protección Internacional que financia el Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones.

En este sentido, tras ayudar a una quincena de familias y ante la previsión de que lleguen siete nuevas a partir de junio, es urgente adquirir ordenadores y/o tabletas para que su escolarización no se vea interrumpida. Hasta el momento se han prestado siete dispositivos.

El objetivo no es otro que llenar el vacío educativo durante su confinamiento y evitar que se demore aún más el proceso de aprendizaje de estos menores, que ya se ha visto afectado por la guerra y el desplazamiento.

Este material tendrá un coste de 4.233 euros. En concreto, se trataría de 20 ordenadores portátiles convertibles en tabletas ‘Lenovo Thinkpad Yoga 11E-G3’ con apertura de 360º y procesador Intel Celeron N3150 de 1,6 GHz, 8GB de RAM, 128GB SSD de disco duro Webcam, Windows 10 y dos años de garantía.

Todos los equipos, que serán adquiridos a la empresa leonesa Smart Dragon, son reacondicionados al objeto de contribuir a reducir el impacto medioambiental que produce los componentes electrónicos. Además, con el fin de aportar su grano de arena a la campaña, Smart Dragon contribuye con un descuento del 15 por ciento.

La campaña se puede seguir en nuestros perfiles de Facebook (https://www.facebook.com/hospitalidadsjd/, https://www.facebook.com/hsjdleon), Twitter (https://twitter.com/HospitalidadSJDhttps://twitter.com/hsjdleon) o Instagram (https://www.instagram.com/hospitalidadsjd).

#LaEducaciónSuRefugio