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Sábado 21 de Enero de 2023

La Fundación Santa María de Carbajal concede 2.000 euros al proyecto ‘Prevención del sinhogarismo’ de San Juan de Dios

La Comisión de Responsabilidad Social Corporativa del Hospital San Juan de Dios de León presentó ayer una iniciativa que persigue dar una respuesta al colectivo de personas refugiadas a quienes se deniega finalmente su solicitud de asilo o refugio, a través del mantenimiento de ayudas al alquiler de una vivienda compartida y su acceso a los programas de orientación laboral. Y, en segunda instancia, a mejorar las condiciones del Hogar Municipal del Transeúnte.
La Fundación Santa María de Carbajal concede 2.000 euros al proyecto ‘Prevención del sinhogarismo’ de San Juan de Dios

La Fundación Santa María de Carbajal ha concedido a la Obra Social del Hospital San Juan de Dios de León una ayuda de 2.000 euros para el proyecto que, bajo el título ‘Prevención del sinhogarismo’, persigue dar una respuesta al colectivo de personas refugiadas a quienes se deniega finalmente su solicitud de asilo o refugio, a través del mantenimiento de ayudas al alquiler de una vivienda compartida y su acceso a los programas de orientación laboral. Y, en segunda instancia, a mejorar las condiciones del Hogar Municipal del Transeúnte en el caso de que no se produzcan situaciones de calle en el Programa de Protección Internacional (PPI) que, con la financiación del Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, San Juan de Dios desarrolla en León desde 2019.

En el año 2022 la Oficina de Asilo y Refugio (OAR) del Ministerio del Interior denegó más peticiones de las que aprobó. En este sentido, resolvió algo más de 35.000 de forma favorable para los solicitantes, pero casi 52.000 fueron desfavorables y 4.000 archivadas. Una realidad que, según entiende la Comisión de Responsabilidad Social Corporativa del Hospital San Juan de Dios de León, puede llegar a generar “situaciones verdaderamente dramáticas”. Sobre todo, en aquellas familias con menores que pasan de contar con un hogar y unas perspectivas de empleo reales a tener que vivir en la calle y sin la posibilidad de trabajar. En otros casos, los afectados son personas solas, en ocasiones jóvenes vulnerables que han tenido que abandonar sus países por persecución de género u orientación sexual, y que se enfrentan al riesgo extremo de no tener un techo y ser víctimas de trata para la explotación humana.

Ayer, en el monasterio de las benedictinas, Luis Ángel Esquibel Tomillo, uno de los miembros del equipo de Solidaridad del Hospital, explicó algún que otro caso de éxito en el marco de este proyecto: “A Leidy y su familia les fue denegada la solicitud de asilo después de cuatro meses en el Programa de Protección Internacional. Tuvieron que dejar su hogar en un plazo de 15 días desde la notificación, pero -a través de la Obra Social-, el Hospital pagó el alquiler de una nueva vivienda durante dos meses más y se les entregó una ayuda de 400 euros para alimentación, lo que les permitió continuar en España, mantener la escolarización de los menores y acceder a un empleo”.

A Leidy y su familia les fue denegada la solicitud de asilo después de cuatro meses en el Programa de Protección Internacional

Asimismo, el pasado año Mohamed, que fue expulsado del PPI por problemas de convivencia, pudo agarrarse a la oportunidad brindada por la Obra Social del Hospital San Juan de Dios de León, que le “pagó la fianza y el alquiler de una habitación en un piso compartido durante un mes más”. Gracias a eso, accedió a un empleo y ahora vive en un piso por sus propios medios.

Alineado con los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS)

El proyecto ‘Sinhogarismo’ contribuye a la consecución de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) establecidos por las Naciones Unidas dentro de la Agenda 2030. Concretamente, está alineado con los ODS 1 (fin de la pobreza), 10 (reducción de las desigualdades) y 16 (paz, justicia e instituciones sólidas). Pero, además, tiene mucho que ver con un ODS 3 que incide en la salud y el bienestar de todas las personas. Y es que la esperanza de vida de los sintecho es 25 años menor a la del resto de la población. La calle, bajo un cielo abierto, les agrava enfermedades crónicas y dificulta su acceso a los servicios sanitarios.

 

 

 

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