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Miércoles 19 de Mayo de 2021

Un club de palabra en el que pasar página

Acercar autores clásicos y contemporáneos a las personas con una enfermedad mental crónica es el objetivo de una lectura fácil que ha aterrizado con fuerza en el Centro de Rehabilitación Psicosocial de San Juan de Dios de la mano de la Biblioteca Pública del Estado en León • María Jesús, Germán y Raquel relatan su experiencia entre libros
Un club de palabra en el que pasar página

María Jesús, Germán y Raquel son gente de palabra. Cada miércoles –junto a otros compañeros- se dan cita en el club de lectura fácil de la Biblioteca Pública del Estado en León cuyas últimas sesiones que, a consecuencia de la pandemia de coronavirus que azota el mundo, desarrollan en las instalaciones del Centro de Rehabilitación Psicosocial que San Juan de Dios tiene en la calle Panaderos.

Un grupo consolidado que, al margen de disfrutar con clásicos de la literatura universal como ‘La Odisea’, una de las grandes obras de Homero, se acerca a escritores contemporáneos y de la tierra como Julio Llamazares (Vegamián, León, 1955). No en vano, ahora tienen entre manos ‘Lágrimas de San Lorenzo’, una emocionante historia sobre los paraísos e infiernos perdidos -padres e hijos, amantes y amigos, encuentros y despedidas- que recorren toda una vida entre la fugacidad del tiempo y los anclajes de la memoria. Donde “cada estrella que pasa es una vida”.

“Lo que más me gustó es cuando su exmujer le mandó por teléfono a la mierda”, confiesa María Jesús que, a sus 62 años, puede presumir de haber pasado ya muchas páginas. Esta asturiana, que también forma parte de La Rara Troupe, un colectivo de creación residente en el MUSAC, cuyo trabajo de investigación y producción audiovisual gira en torno a la salud mental, considera “muy interesante” la pluma de Llamazares. Además, el título de la novela la retrotrae, inevitablemente, a las noches del 11 de agosto, el día que se casó su hermano.

Raquel, a quien le gustaría leer más en versión original (“se pierde mucho con las traducciones”), es más de libros como ‘Viaje a la Alcarria’, de Camilo José Cela, por su prosa sencilla, inmediata y directa. Pero, se adapta a la atmósfera poética dibujada por Llamazares para evocar los pormenores de toda una existencia con tintes de nostalgia. Desde la tierna infancia, “cuando la radio era la televisión de entonces”, a una etapa adulta en la que el miedo a la soledad entra en escena.

 “A mí solo me da miedo liarla parda”, bromea Germán tras reflexionar sobre el tema. A María Jesús, que le saca algún que otro año de experiencia, ya le asustan “pocas cosas”. Ni siquiera la muerte. Pero si tuviera que ser uno de las protagonistas de una novela negra, “preferiría morir a matar”.

Goyo, monitor del Centro de Rehabilitación Psicosocial, es el encargado de liderar, junto a su compañera Sacha, un club de lectura fácil que se remonta a octubre de 2015 y que, desde entonces, ha dado cabida a títulos como ‘Moby Dick’, ‘El lazarillo de Tormes’, ‘El libro de la selva’, ‘Peter Pan’, ‘Bich’, ‘Siete días en el lago’, ‘Miguel Strogoff’, ‘Leonardo da Vinci’, ‘La llamada de lo salvaje’, ‘Prohibido leer a Lewis Carroll’, ‘Drácula’, ‘La Gitanilla’, ‘Luna de lobos’ o ‘La mirada del bosque’.

Cada historia, a su terreno

En cada una de las sesiones ponen a prueba su atención, memoria, concentración, percepción, orientación espacio temporal y razonamiento abstracto. Eso sí, según deja claro Goyo, “a nuestro ritmo”. Porque lo mejor, al fin y al cabo, es “salirse del guion” y llevarse cada historia a su terreno. Así, al margen de un placer y de un derecho, la lectura se revela como un punto de apoyo, de desarrollo cognitivo y una fuente de autoestima enorme.

Además, con el fin de enriquecer su experiencia, cada una de las propuestas termina con el visionado de una película. “Si la obra no ha sido llevada al cine, buscamos un largometraje que tenga un poco que ver”, explica Goyo. En este sentido, al concluir ‘La mirada del bosque’, eligieron –por su componente criminal- ‘Brick’. Y ahora, al finalizar ‘Lágrimas de San Lorenzo’, les espera ‘El abuelo que saltó por la ventana y se largó’: una cinta que reivindica la vejez y retrata el verdadero papel que ha jugado Suecia en la historia.

De momento, solo han tenido la oportunidad de conocer en persona a Beatriz Berrocal (Benavente, Zamora, 1962), autora de ‘Al norte del norte’, la historia de una niña de Sierra Leona que llega a las costas de nuestro país a bordo de una pequeña patera. Pero todo se andará.

 

 

 


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