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Viernes 11 de Junio de 2021

La podóloga Lucía Rodríguez se incorpora al cuadro de especialistas de San Juan de Dios

La profesional, máster en cirugía podológica de mínima incisión por la Universidad Católica de Valencia San Vicente Mártir, llama a prestar más atención a los pies y a consultar ante cualquier alteración porque, según deja claro, “una mancha en la uña puede significar mucho”.
La podóloga Lucía Rodríguez se incorpora al cuadro de especialistas de San Juan de Dios

El Hospital San Juan de Dios de León ha incorporado a su cuadro de especialistas a la podóloga leonesa Lucía Rodríguez Sánchez. Una profesional, también graduada en Enfermería y máster en cirugía podológica de mínima incisión por la Universidad Católica de Valencia San Vicente Mártir, que subraya la importancia de prestar más atención al estado y la salud de los pies, “nuestros cimientos”, al ser una estructura compleja que suma la cuarta parte de los huesos del cuerpo.

 “Están muy olvidados”, lamenta. Y es que, según deja claro, “una mancha en una uña puede significar mucho, ser un melanoma, pero uno piensa que ya desaparecerá al crecer”.

En su consulta atiende, sobre todo, patología ungueal y dérmica como las durezas o hiperqueratosis, los helomas -coloquialmente conocidos como callos- y las onicocriptosis o uñas encarnadas, así como las infecciones asociadas.

Pero también, según expone, lesiones derivadas de la práctica deportiva como la fascitis plantar (inflamación de una banda gruesa de tejido que conecta el hueso del talón con los dedos de los pies) y o el síndrome patelofemoral (dolor en la parte delantera de la rodilla, alrededor de la rótula) que, tras su diagnóstico, obliga en algunos casos a derivar al paciente al traumatólogo. “El trabajo en equipo es fundamental para prestar el mejor tratamiento al paciente”, precisa sin olvidar la coordinación con Dermatología.

El trabajo en equipo es fundamental para prestar el mejor tratamiento al paciente

Pie diabético

El 15 por ciento de los diabéticos desarrollará una lesión en el pie a lo largo de su vida. Y es que la mayoría de las amputaciones no traumáticas de extremidades inferiores -hasta el 60 por ciento- se producen en estos pacientes a consecuencia del desarrollo de una neuropatía, es decir, un daño en los nervios producido por la falta de riego sanguíneo -debido precisamente a los altos niveles de glucosa- en los vasos de menor calibre.

Por eso, la prevención se revela clave en la aparición de una de las complicaciones de una patología en la que no sólo sufre el corazón. “Una simple plantilla evita la aparición de úlceras ante el roce y la presión”, asegura Rodríguez.

Por otro lado, según apostilla, la elección del calzado adecuado marca la diferencia en cualquier etapa de la vida al ayudar a amortiguar los golpes e impactos que sufre el pie. En este sentido, una exploración biomecánica de la marcha a tiempo también contribuye a prevenir muchos problemas en el futuro. Porque, según apunta, “una mala pisada puede conducir a problemas de cadera y columna”.