Jesús Martínez: “Es necesario reducir todo lo posible el tiempo que pasamos sentados o en posturas estáticas durante el día”

El responsable de la Unidad de Ejercicio Físico del Hospital San Juan de Dios de León y gerente de Ludens invita a “buscar estrategias que nos lleven a movernos varias veces al día” para prevenir enfermedades y mejorar la evolución de dolencias. En el marco del Día Mundial de la Actividad Física, que se celebra cada 6 de abril, Jesús Martínez González pone el acento en la actividad física no tanto como deporte, ya que “este término puede asociarse a la exigencia de un rendimiento físico y mental excepcionales”, sino como una parte de nuestra higiene diaria al igual que “lo es la ducha, el lavarnos los dientes o el cocinar alimentos”. La actividad física debiera de ser una constante diaria. Mantener un mínimo de actividad física a diario, con una frecuencia diaria mayor a uno. Ir al gimnasio o a una clase dirigida está bien, pero no cubre los requerimientos de actividad física del cuerpo humano. Es necesario reducir todo lo posible el tiempo que pasamos sentados o en posturas estáticas durante el día. Esto va a ayudar a buscar estrategias que nos lleven a movernos varias veces al día. Yo prefiero ver la actividad física como una necesidad de movimiento en lugar de una necesidad de consumir energía, aunque ambas están muy relacionadas. Los seres humanos necesitamos movernos con frecuencia y de manera variada, a diferentes intensidades. El consumo de energía está condicionado al tipo de ejercicio que se realice y a las características de la persona ya sea sexo, edad, condición física, composición corporal, ocupación laboral, estado de salud, etc. Investigaciones están atribuyendo a la intensidad un factor fundamental para obtener más beneficios del ejercicio físico, incluso en personas mayores de 70 años. Sin embargo, para proponer este tipo de ejercicio físico hay que tener en cuenta las características individuales de cada persona como su nivel de condición física, la presencia o ausencia de enfermedades, y su experiencia en entrenamiento y actividad física. Un mal planteamiento del programa de ejercicio físico puede suponer lesiones y el abandono del mismo, por lo que es importante estudiar cada caso e individualizar. Hay que entender la actividad física no tanto como deporte, ya que este término puede asociarse a la exigencia de un rendimiento físico y mental excepcionales, de ahí la expresión “el deporte no va conmigo”, frente a entender el movimiento, la actividad física, como una parte de nuestra higiene diaria al igual que lo es la ducha, el lavarnos los dientes, cocinar alimentos y otras prácticas realizadas con este fin. Desde este punto de vista, la actividad física se convierte en un requisito diario para prevenir enfermedades y mejorar la evolución de dolencias. Así se entiende en las culturas asiáticas, donde es común observar a personas mayores o a trabajadores antes de iniciar la jornada, realizar ejercicio físico en un parque. Con este propósito iniciamos hace unos años en Onda Cero el programa ‘León en forma’, que se emite todos los viernes a las 13.00 horas con recomendaciones y propuestas prácticas para realizar ejercicio físico en cualquier lugar (en casa, en el parque, en la oficina, con una silla…). En esta misma línea y en colaboración con la Asociación Leonesa de Familiares de ‘Alzheimer León’ se emite todos los días de la semana en TV8 León a las 11.00 horas el programa ‘Nuestros Mayores’, que dedica al ejercicio físico el viernes, donde se ofrecen rutinas adaptadas a personas mayores para hacer en casa o en el hospital. A la Unidad de Ejercicio Físico asisten personas que quieren iniciar un programa de entrenamiento enfocado a mejorar la salud y no saben cómo empezar a hacerlo de forma segura. Se estudian sus características, conocemos sus motivaciones y se diseña un programa en base a sus intereses de forma que podamos ajustar el ejercicio a sus preferencias. El objetivo es que el ejercicio físico se mantenga en el tiempo. También acuden personas que han estado hospitalizadas o que han finalizado el periodo de rehabilitación después de una cirugía con el fin de potenciar sus capacidades y favorecer la incorporación a sus actividades diarias. Personas mayores que tienen miedo a caerse y que por este motivo han reducido su actividad física diaria también asisten a la Unidad para ganar equilibrio y reducir el riesgo de caída y la gravedad de sus consecuencias. Personas que sufren lesiones tras un ictus, personas con demencias o personas con dolor de espalda también han realizado un programa de entrenamiento en la Unidad de Ejercicio Físico con mejoras en su situación. 5. ¿Cómo debe ser la condición física durante el embarazo y cómo se ha de trabajar para una rápida recuperación tras el parto? Es importante adaptar los ejercicios y el entrenamiento a cada mujer. En primer lugar, se debe consultar con el médico especialista la conveniencia de la actividad física. La mujer que durante el embarazo mantenga una buena condición física ayudará al desarrollo del feto y a su bienestar. Se deben de evitar ejercicios de alto impacto, de contacto y de riesgo tales como los saltos, el boxeo o el buceo, e incorporar diariamente actividades de fuerza con pesas o con el propio cuerpo y actividades aeróbicas tales como nadar, caminar, bicicleta estática. Una parte importante es el fortalecimiento del suelo pélvico con ejercicios de Kegel para evitar incontinencias urinarias y prolapsos. Es recomendable que estos ejercicios sean valorados y dirigidos por un fisioterapeuta especialista. Tras el parto, la incorporación a la actividad física debe de ser suave y regular, con supervisión médica y de fisioterapia a fin de evitar daños en la madre. Debido a los cambios hormonales que se producen durante la menopausia, la actividad física se vuelve fundamental, incluso antes de que empiece este proceso. Hay que llegar preparadas físicamente. La reducción de progesterona y de estrógenos hace reducir la densidad ósea, además aumenta el riesgo de enfermedades cardiovasculares y se pueden producir sofocos y sudores nocturnos. Hay suficiente evidencia científica como para afirmar que la actividad física regular y variada reduce