«El manejo del dolor: una parte esencial de los cuidados paliativos»

Artículo escrito por Abilio Fernández, responsable del Servicio de Atención Espiritual y Religiosa (SAER) del Hospital San Juan de Dios de León, con motivo del Día Mundial de los Cuidados Paliativos. Cuando se dedica la vida a acompañar la vida, se hace más complicado y quizás por ello más urgente unirse a todo lo que se mueve por mejorar esa forma de presencia que se esfuerza en paliar síntomas, acompañar corazones, restaurar vínculos para, juntos, abrimos, con esperanza, a la trascendencia. Son años descubriendo necesidades, buscando presencias que ofrezcan recursos que suprimen el dolor, ese que hoy se considera evitable y que acompañen sufrimientos inevitables. Busqué de mil maneras, empecé leyendo a Elisabeth Kübler Ross y otros muchos, de lejos y de cerca, posteriormente descubrí a Cicely Saunders, su visión del cuidado y una de sus expresiones que usaba para definir lo que encontraba en quien estaba cuidando y que entendía como «dolor total». Por aquel entonces, reflexioné con Jesús Conde –recientemente fallecido y gran promotor de cultura paliativa– sus comentarios al dolor y  al sufrimiento, componentes de ese dolor total. Cierto, porque el dolor físico tiene potentes fármacos, pero el sufrimiento inevitable no siempre se cura, aunque se puede acompañar. No era fácil cambiar una mentalidad de curar, y aceptar una realidad imperante: “en realidad desde hace años yo no curo, más que curar lo mío es otra cosa, se me mueren todos los pacientes”. Es la experiencia de Enric Benito a la que se unen otras muchas. Él en un momento de su ejercicio de la medicina tiró la toalla y decidió aprender a acompañar hasta el final en el ejercicio de su profesión. Acompañar el sufrimiento que nace de la despedida Aquí aparece toda una corriente que, en tiempos borrascosos, ha unido fuerzas para ir incrustando el cuidado y creando cultura paliativa. Es la corriente de los Cuidados Paliativos que no pueden quedar en el fármaco y que ha de ser ejercida en esa forma de acompañar el sufrimiento que nace de la despedida, del miedo, de la incertidumbre, de las preguntas sin respuesta, de la fragilidad del cuerpo y del alma que se sabe finita. Se han unido personas de entusiasmo que han arrastrado Instituciones y que han conseguido que desde el año 2005 la Alianza Mundial de “Hospices” y la SECPAL, la Sociedad Española de Cuidados Paliativos, convoquen el segundo sábado de octubre el Día Mundial de los Cuidados Paliativos, con el lema ‘El manejo del dolor: una parte esencial de los cuidados paliativos’. Su objetivo principal es «difundir la importancia de prevenir y aliviar el sufrimiento físico, emocional, social y espiritual de los pacientes con enfermedades avanzadas o terminales, así como el apoyo a sus familias y personas allegadas».

«Tu presencia no es el problema»: las personas con enfermedad mental piden una mirada «más humana y cercana»

El manifiesto elaborado por el grupo CreAcción Mental por el DMSM26 ha reivindicado más recursos, menos estigma y consultas psiquiátricas menos espaciadas en el tiempo • Usuarios, familias y profesionales han reclamado apoyo durante todo el año y, en el marco de una marcha que ha finalizado en el entorno de la Casa Botines de Gaudí, han denunciado el aislamiento, el egoísmo social y los prejuicios que siguen pesando como una losa sobre quienes conviven con problemas psíquicos: «No somos raros, somos como vosotros». «Tu presencia no es el problema». Con esa frase, una de las más contundentes del manifiesto leído este viernes en León con motivo del Día Mundial de la Salud Mental (DMSM26), decenas de personas han reivindicado una mirada “más humana y cercana” hacia quienes conviven con un trastorno mental y han reclamado más recursos, más profesionales y una atención sanitaria que permita reducir los largos intervalos entre consultas. La marcha, organizada por el grupo de trabajo CreAcción Mental dentro de la Semana de la Salud Mental, ha partido de la glorieta de Guzmán el Bueno y ha concluido con la lectura de un texto elaborado por usuarios de distintos recursos de salud mental y un micrófono abierto en el que se han escuchado historias de superación, reivindicación y esperanza. «Levántate y despiértate. Conéctate. Escúchame y te escucho», ha proclamado un manifiesto que ha denunciado el aislamiento, el egoísmo social y los prejuicios que siguen pesando como una losa sobre las personas con problemas de salud mental. Sus autores han recordado que la pandemia de COVID-19 cambió la forma de relacionarse y visibilizó muchas dificultades emocionales, especialmente entre los más jóvenes, un colectivo en el que los problemas de salud mental «han subido como la espuma». Antes del inicio de la marcha, Mercedes Gutiérrez, educadora del Centro Ocupacional Doña Cinia de SOLTRA, ha destacado que la jornada busca «salir a la calle para reivindicar los derechos» de las personas con enfermedad mental y recordar que cualquiera puede atravesar una situación de este tipo. «Una enfermedad mental no es solo una esquizofrenia; puede ser una depresión o una ansiedad grave. Nos toca a todos», ha afirmado. Junto a ella ha tomado la palabra Nuria, usuaria del Centro de Rehabilitación Psicosocial del Hospital San Juan de Dios de León, que ha resumido en pocas palabras una de las principales demandas del colectivo: «Más recursos». Después ha enumarado residencias, hospitales, psiquiatras, psicólogos clínicos, trabajadores sociales y profesionales de apoyo para facilitar una vida autónoma y una mejor atención. Su testimonio ha tenido también un marcado componente emocional. Y es que ha explicado cómo el acompañamiento recibido tras la muerte de su madre le ha ayudado a afrontar el duelo y ha manifestado que las personas con problemas de salud mental «no somos raros, somos como vosotros». «Tenemos que llevar una vida normal y que la gente nos apoye no solo hoy, sino todos los días», ha reclamado. La terapeuta ocupacional del CRPS, Alba Laso, ha incidido en que, pese a que la salud mental ocupa cada vez más espacio en la conversación pública, siguen existiendo trastornos rodeados de miedo y estigma: «Todavía hay mucho camino por recorrer”. Laso ha puesto el foco en una de las reivindicaciones recogidas en el manifiesto: la necesidad de reducir los tiempos entre consultas de psiquiatría y salud mental. «Hay personas a las que ve su psiquiatra cada seis u ocho meses. Ellos piden que las consultas estén menos espaciadas y para eso hacen falta más profesionales”, ha precisado. El documento también ha reclamado más apoyo psicológico, más investigación para desarrollar nuevos tratamientos y una atención de calidad «más humana y cercana». Otra de las ideas repetidas durante la jornada ha sido el papel fundamental de las familias en los procesos de recuperación. Según Laso, necesitan herramientas y comprensión para afrontar situaciones complejas que continúan una vez que la persona sale de los recursos especializados. “Una responsabilidad compartida” en pro de una sociedad más inclusiva CreAcción Mental, integrado por Sacyl, Salud Mental León (ALFAEM), el Centro de Rehabilitación Psicosocial de San Juan de Dios, SOLTRA y ALDIS Salud Mental, ha aprovechado la jornada para recordar que «la salud mental es una responsabilidad compartida» y que hablar de ella, pedir ayuda y generar espacios de escucha contribuye a construir una sociedad más inclusiva. El mensaje final, sin embargo, ha quedado condensado en una frase del manifiesto dirigida a quienes atraviesan momentos difíciles: «Seguir viviendo, aprendiendo y creciendo no se plantea, se hace».