El proyecto, ideado por el artista y productor sonoro Rafael Martínez del Pozo, transformará la radio en un espacio de escucha, expresión colectiva y vida cultural compartida en el dispositivo de atención a personas refugiadas ubicado en Armunia • El jurado ha destacado su alto impacto comunitario, carácter sostenible y su capacidad para reforzar el vínculo entre el dispositivo, el barrio y la ciudad.
El proyecto ‘Radio La Fontana’, impulsado por el artista y productor sonoro Rafael Martínez del Pozo, ha sido seleccionado para protagonizar el III ‘Programa de refugio creativo. Residencias artísticas Ana Mendieta’, una iniciativa del Programa de Protección Internacional (PPI) de San Juan de Dios de León, con la colaboración de Fundación ‘la Caixa’, que pone en diálogo creación artística contemporánea, acompañamiento comunitario y derecho a la cultura.
La propuesta se desarrollará en La Fontana, sede del PPI en el barrio de Armunia, y plantea la puesta en marcha de una radio comunitaria entendida como plataforma de escucha, relación y expresión colectiva, capaz de integrar voces, sonidos, músicas y relatos cotidianos de las personas que conviven en el centro, así como del entorno barrial y de la ciudad.
El jurado de esta tercera edición ha estado compuesto por Susi y Charo, de la Asociación de Vecinos San Antonio de Padua; Rosa Salazar, venezolana y residente en La Fontana de Armunia; Alfredo Escapa, mediador, creador e investigador en artes en vivo y audiovisual colaborativo; Gala Martén, bailarina de danza contemporánea; Inés Valle, coordinadora de Calidad del Hospital San Juan de Dios de León; Raquel Santamarta, responsable de Comunicación de la institución; Alba Peña, encargada de los menores del Programa de Protección Internacional; Lucía Justo, integradora social del dispositivo de personas en situación de vulnerabilidad y referente de género; y Ánxela Blanco, dinamizadora sociocomunitaria del PPI.
Sus miembros han valorado especialmente el alto impacto comunitario y el carácter sostenible de la propuesta -elegida entre más de medio centenar-, así como su enfoque experimental y horizontal y su capacidad para trascender el periodo de residencia artística, dejando herramientas, conocimientos y un archivo sonoro que permitan la continuidad autónoma de la radio como práctica comunitaria, reforzando el vínculo entre el centro, el barrio y la ciudad.
Hacer la vida cultural juntas
Ánxela Blanco ha explicado que el objetivo del programa, que ya ha albergado las propuestas de la bailarina cubana Ana Beatriz Pérez Enríquez – Betty (La Habana, 1972) y del cineasta local Marcos Rodríguez Díez, conocido como Marcos Roddie (León 2002), pasa por “hacer la vida juntas y construir vida cultural en este territorio”, subrayando que se trata de una iniciativa “innovadora a nivel nacional” que parte de una convicción clara: “los derechos culturales y el derecho a hacer vida en común son tan importantes como el derecho a la vivienda o al empleo”.
En este sentido, ha defendido la cultura como herramienta de arraigo, autoestima y pertenencia: “Compartir la cultura popular, ir al teatro por primera vez, participar en un magosto o recorrer el barrio juntas recoloca a las personas a nivel de autoestima y de autopercepción”. Blanco ha insistido en que La Fontana no puede percibirse como un espacio aislado: “Esto no puede ser un gueto; tiene que ser una casa abierta al barrio y a la ciudad, un lugar que se vea como una fuente de riqueza y no como una amenaza”.
La dinamizadora ha destacado además la importancia del tejido comunitario de Armunia y la necesidad de impulsar propuestas que fortalezcan esa relación: “Buscamos proyectos que nos ayuden a seguir haciendo barrio juntas, territorio juntas, ciudad juntas”.
Un espacio relacional y accesible
Radio La Fontana concibe la radio no como un medio convencional, sino como un espacio relacional, flexible y accesible a personas con distintos niveles lingüísticos y culturales, donde la participación es posible desde múltiples posiciones: la palabra, la escucha, la conversación, el paseo, la cocina compartida o la simple presencia.
Durante los días de la residencia se realizarán programas en directo y grabaciones sonoras que podrán escucharse en streaming y reunirse posteriormente en un repositorio digital, conformando un archivo vivo de experiencias compartidas. El proyecto incorpora metodologías experimentales que priorizan la escucha activa y la creación horizontal, sin necesidad de replicar los formatos tradicionales de la radio.

Uno de los aspectos más valorados de la propuesta es su vocación de permanencia, ya que prevé la elaboración de un manual técnico y un fanzine que permitirán que la radio continúe funcionando desde La Fontana una vez finalizada la residencia, fortaleciendo la autonomía comunitaria.
Transformar la creación en refugio
El ‘Programa de refugio creativo. Residencias artísticas Ana Mendieta’ nació con la voluntad de abrir espacios de creación compartida en contextos de acogida, entendiendo la cultura como un derecho y como una herramienta de cuidado, encuentro y reconstrucción del vínculo con el territorio.
Inspirado en la figura de Ana Mendieta y en la relación entre cuerpo, identidad y lugar, el programa propone cada año un diálogo entre creadores contemporáneos y la comunidad que habita La Fontana, formada por personas solicitantes de protección internacional con trayectorias vitales diversas.
Una trayectoria ligada a la escucha
Rafael Martínez del Pozo (Barakaldo, 1973) es licenciado y doctor en Bellas Artes, con una trayectoria situada en el cruce entre arte sonoro, radio experimental, música intuitiva y mediación cultural. Ha desarrollado talleres y proyectos en centros como LABoral, el MUSAC, Azkuna Zentroa o la Fundación Cerezales, y desde 2009 vive y trabaja en la provincia de León, donde dirige el estudio Grabaciones de Campo en Castro de Cepeda (Leon) y el proyecto LEVE, dedicado a residencias artísticas y producción sonora en el medio rural.
Con Radio La Fontana, Martínez del Pozo propone convertir la escucha en una herramienta de hospitalidad y hacer de la radio un refugio simbólico donde construir comunidad, memoria y vida cultural compartida.